Inma
Dicen que
escribir es una tarea más fácil cuando se está triste, que los momentos de
felicidad no son para registrarlos sobre el papel, sino para vivirlos.
Considero que no les
falta razón a todos los que alguna vez afirmaron esto, aunque haré el esfuerzo
por volcar de la alegría que me llena todas las palabras que la colman sobre
las líneas que veis.
Continuaba
huyendo de mi peor error, que parecía no cansarse de perseguirme, aunque yo sí
que me encontraba bastante agotada de tanto correr.
En ese
momento se hizo la luz, y una especie de fuerza extraña me empujó a salir de la
cueva donde ya no sé bien si voluntariamente o involuntariamente me había recluido. Sólo recuerdo los colores,
plumas negras y cuadros azules, y un cruce de miradas que degradaba desde el
marrón oscuro hasta el gris.
Y una sonrisa,
un baile, otra mirada. Un mensaje de buenos días y de buenas noches. Un té con
leche. Una discusión, un beso, un “me apetece verte”.
Yo, que me
había recreado en hierro para que ningún extraño pudiera atravesar el muro, terminé por aprender a fundirme en sus abrazos. Yo, que me mantenía dura y firme, que no
daba un paso en falso, habría corrido mil veces a buscarlos.
Él supo cómo
romperme y recoger mis pedazos, para devolverlos a su sitio después sin hielo,
sin hierro, sin escudos innecesarios. Me escuchaba y se reía conmigo, porque
todo lo que yo le contaba era importante. Porque todo lo que le pidiera era
prioritario.
Me ganó por
quererme y demostrarlo. Me ganó por compartir conmigo, por no querer ser nunca
un extraño.
Me ganó por saber decir: “te quiero” en el momento exacto.
The June.
Que bonito preciosa! D.S.M
ResponderEliminar¡Muchísimas gracias! ¡Un besito! :)
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