jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Por qué? Por ti.


Porque a veces…

Hay mil cosas que no entendemos.  Por qué hay cosas que pensamos y no decimos, y cosas que decimos y no pensamos.

Por qué elegimos el camino que elegimos y no otros, de entre los cientos de posibilidades que se nos presentan a diario.

Por qué es tan fácil que la risa lleve al llanto y que el llanto se pase con una buena dosis de risa. Por qué hay abrazos y sonrisas que lo curan todo, que hacen olvidar cualquier herida.

Por qué necesitamos un momento de soledad cuando todo se vuelve oscuro, para encontrar un poco de tranquilidad y, sobre todo, para dar con nosotros mismos.

Por qué hay personas que aparecen en nuestras vidas, que las llenan y que, sin embargo, se marchan tan pronto como llegaron. Como una lluvia de otoño.

Por qué hay otras que jamás habríamos esperado, pero llega un punto en el que echas la vista atrás y no recuerdas bien cómo era tu vida antes de que aparecieran. Será quizás porque tienen el poder de desordenar la cabeza y el corazón. De cambiarlo todo.

Por qué llega un amor cuando llega y por qué se va cuando se va. Por qué hay personas que pasan de serlo todo a no ser nada. De amarse con anhelo a no conocerse en absoluto.

Por qué por circunstancias de la vida puede que dos almas no lleguen a encontrarse o lo hagan en el lugar y momento equivocado. Quizá sean bromas macabras del destino.

¿Por qué la vida es de esta manera y no de otra? Es muy posible que nunca lleguemos a entenderlo. A veces sería más fácil volver atrás en el tiempo y ser como niños. Que nuestra mayor preocupación fuera no saber por qué el cielo es azul, por qué razón se forman las nubes o el hecho de salirnos demasiado del dibujo al pintar.

Sin embargo, crecer lleva a madurar y a asumir riesgos. A tomar decisiones de forma más o menos consciente, decisiones que terminan por marcar quiénes fuimos y quiénes vamos a ser.

Realmente, el por qué importa muy poco. Decidas lo que decidas y hagas lo que hagas, asegúrate de que con ello te sientes feliz. Si no es así, tranquilidad. Pase lo que pase, siempre podrás encontrar tu rincón para buscarte, y para meditar sobre qué es lo que necesitas, qué es lo que quieres de ti mismo, adónde quieres llegar. Puede que te cueste, pero alcanzarás lo que deseas, porque ése es tu mayor por qué.

Y si, por el contrario, ya has conseguido levantarte cada mañana con una sonrisa, sabiendo que estás haciendo lo que quieres hacer y lo disfrutas, que te rodean personas de las que aprendes y que de ti aprenden, que eres capaz de amar y, por encima de todo, de amarte, enhorabuena: Has dejado de preguntarte por qué la vida es así. Has aprendido a vivir.


The June.

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