Porque a veces…
Hay mil cosas que no entendemos. Por qué hay cosas que pensamos y no decimos,
y cosas que decimos y no pensamos.
Por qué elegimos el camino que elegimos y no otros, de entre
los cientos de posibilidades que se nos presentan a diario.
Por qué es tan fácil que la risa lleve al llanto y que el
llanto se pase con una buena dosis de risa. Por qué hay abrazos y sonrisas que
lo curan todo, que hacen olvidar cualquier herida.
Por qué necesitamos un momento de soledad cuando todo se
vuelve oscuro, para encontrar un poco de tranquilidad y, sobre todo, para dar
con nosotros mismos.
Por qué hay personas que aparecen en nuestras vidas, que las
llenan y que, sin embargo, se marchan tan pronto como llegaron. Como una lluvia
de otoño.
Por qué hay otras que jamás habríamos esperado, pero llega
un punto en el que echas la vista atrás y no recuerdas bien cómo era tu vida
antes de que aparecieran. Será quizás porque tienen el poder de desordenar la
cabeza y el corazón. De cambiarlo todo.
Por qué llega un amor cuando llega y por qué se va cuando se
va. Por qué hay personas que pasan de serlo todo a no ser nada. De amarse con
anhelo a no conocerse en absoluto.
Por qué por circunstancias de la vida puede que dos almas no
lleguen a encontrarse o lo hagan en el lugar y momento equivocado. Quizá sean
bromas macabras del destino.
¿Por qué la vida es de esta manera y no de otra? Es muy
posible que nunca lleguemos a entenderlo. A veces sería más fácil volver atrás
en el tiempo y ser como niños. Que nuestra mayor preocupación fuera no saber
por qué el cielo es azul, por qué razón se forman las nubes o el hecho de
salirnos demasiado del dibujo al pintar.
Sin embargo, crecer lleva a madurar y a asumir riesgos. A
tomar decisiones de forma más o menos consciente, decisiones que terminan por
marcar quiénes fuimos y quiénes vamos a ser.
Realmente, el por qué importa muy poco. Decidas lo que
decidas y hagas lo que hagas, asegúrate de que con ello te sientes feliz. Si no
es así, tranquilidad. Pase lo que
pase, siempre podrás encontrar tu rincón para buscarte, y para meditar sobre
qué es lo que necesitas, qué es lo que quieres de ti mismo, adónde quieres
llegar. Puede que te cueste, pero alcanzarás lo que deseas, porque ése es tu mayor por qué.
The June.
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