Pérdida ambigua
La pérdida de un ser querido implica una explosión de
sentimientos difíciles de comprender. Si a ello se suma la falta del cuerpo
tangible que ha fallecido, la superación del duelo se hace todavía más
complicada si cabe. Según la terapeuta Pauline Boss “La gente anhela un cuerpo
porque, paradójicamente, tener el cuerpo les permite dejarlo ir”. Sin embargo, cuando este no aparece, los
allegados sienten que no han tenido la ocasión de poder despedirse, que no han
podido honrar de la manera que deseaban la pérdida de la persona, sienten que se
les ha impedido llevar a cabo tanto el ritual de homenaje como el cierre
emocional necesario para continuar con la reorganización de las relaciones que
les rodean.
Boss ha aplicado el término “Pérdida ambigua” a aquellas
situaciones en las que la pérdida no está delimitada con claridad, por lo que
se produce confusión en la persona, así como la no resolución de manera
adecuada del duelo. Boss también ha aplicado este concepto a situaciones en las
que el ser querido está físicamente presente, pero psicológicamente ausente, como
en el caso del Alzheimer o la adicción a drogas.
¿Qué es necesario para que el terapeuta pueda realizar los
inicios del tratamiento en estos casos? La ineludible escucha de anécdotas sobre
la persona desaparecida, la reconstrucción de los rituales familiares y la habilidad
de ser capaces de tolerar la ambigüedad son las tres claves que permitiría una
primera intervención.
The June
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