martes, 19 de noviembre de 2013

Psicología para todos



Pérdida ambigua 

La pérdida de un ser querido implica una explosión de sentimientos difíciles de comprender. Si a ello se suma la falta del cuerpo tangible que ha fallecido, la superación del duelo se hace todavía más complicada si cabe. Según la terapeuta Pauline Boss “La gente anhela un cuerpo porque, paradójicamente, tener el cuerpo les permite dejarlo ir”.  Sin embargo, cuando este no aparece, los allegados sienten que no han tenido la ocasión de poder despedirse, que no han podido honrar de la manera que deseaban la pérdida de la persona, sienten que se les ha impedido llevar a cabo tanto el ritual de homenaje como el cierre emocional necesario para continuar con la reorganización de las relaciones que les rodean.

Boss ha aplicado el término “Pérdida ambigua” a aquellas situaciones en las que la pérdida no está delimitada con claridad, por lo que se produce confusión en la persona, así como la no resolución de manera adecuada del duelo. Boss también ha aplicado este concepto a situaciones en las que el ser querido está físicamente presente, pero psicológicamente ausente, como en el caso del Alzheimer o la adicción a drogas.

¿Qué es necesario para que el terapeuta pueda realizar los inicios del tratamiento en estos casos? La ineludible escucha de anécdotas sobre la persona desaparecida, la reconstrucción de los rituales familiares y la habilidad de ser capaces de tolerar la ambigüedad son las tres claves que permitiría una primera intervención. 

The June 


No hay comentarios:

Publicar un comentario