22 de Noviembre, Santa Cecilia,
Día dedicado a la música.
Música, esa gran compañera que
siempre está a tu lado. Aprendí las notas antes que escribir, leer o nadar.
Academias, Conservatorio, horas y más horas de estudio que no siempre daban su
fruto. Asignaturas que no veía relacionadas con el piano ni con lo que quería
tocar y que hacían que continuar estudiando se hiciera cada vez más cuesta
arriba. Lágrimas de impotencia cuando faltaba tiempo para que la pieza quedara
perfecta, lágrimas de rabia cuando todo el esfuerzo parecía en vano. Familiares
que nunca perdieron la ilusión ni dejaron que yo la perdiera, pese a todas las
horas que suponía acompañarme a las clases, y a todos los intentos de abandonar
el piano. El Grado Medio acabó y parecía que ahí terminaría nuestra historia.
Pero nunca es así, escuchas a pianistas tocando y te mueres de la envida. Lo
retomas una y otra vez, un ciclo de ahogo y goce que van unidos por un hilo
invisible pero irrompible. Y es entonces, cuando te das cuenta, que en los
momentos que las personas parecen no entenderte, queda un lugar donde puedes
refugiarte, un lenguaje universal que permite expresar todo lo que sientes, sin
represión ni contención. Un lugar en el que te sientes seguro, en el que no
hacen falta la incongruencia de las palabras para poder manifestarte, donde no
puede haber malentendidos. Solos tú y él.
Y ahora, de nuevo, nos ha vuelto
a unir. The June.
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