Y entre lágrimas contenidas, Ana escribía:
“Porque lo que ahora mismo necesito, es perdonarme a mí
misma. Volverme a querer y valorarme tal y como soy, no permitir que las cosas
que ocurren a mi alrededor cobren más importancia de la que tienen, no dejar
que esas nimiedades me hagan tan chiquitita que llegue casi a desaparecer.
Tenerme en cuenta, saber lo que quiero y luchar por ello. O
dejarme llevar, pero porque eso sea lo que quiero, no dejar que mis decisiones
dependan de lo que crean los demás que necesito.
No sé si quiero seguir adelante con esta relación. No sé si
me compensa más lo bueno o lo malo, o si el desgaste ha llegado a tal extremo
que es imposible que todo vuelva a ser como antes.
Me siento totalmente confusa, perdida, sin saber qué rumbo
tomar. Odio ser tan impaciente, odio no ser capaz de esperar a que las cosas
lleguen a su ritmo.
La relación ya no es bonita, no hay besos de amor, no hay
caricias de pasión, ni hay ternura contenida. Ya no existe esa atracción que no
se pueda esconder, ni esa ansia de no perder a la otra persona.
Monotonía, cariño por lo que fue y pudo haber sido, despago
por lo que nunca ha ocurrido, decepción porque ya todo terminó.
Te he querido y me he sentido querida. Ha sido otro tipo de
amor diferente al que tuve. Sin embargo, hemos llegado a tal punto en que la
relación no puede seguir adelante.
Sé que me va a doler, que le voy a echar de menos, que habrá
días en que me muera de ganas porque estuviera a mi lado, pero cuando todo eso
cese, habrá un nuevo comienzo. Una nueva persona que me devuelva la ilusión, o,
al menos, un tiempo en que me dedique simplemente a mí misma. Creo que es eso
lo que necesito, ver qué es lo mejor para mí, cuidarme, estudiar lo que quiero,
hacer ejercicio, quedar con muchas personas diferentes, descubrir nuevas
personas, descubrir nuevos rincones del mundo, descubrir horizontes que me abran
nuevas expectativas.
Pero todo ello, ya sin ti.”
The June
No hay comentarios:
Publicar un comentario