Y llega ese día en que bebes tres
cubatas, hoy solo tres porque no quieres estar un par de días en standby como la semana pasada. Ese día
que sales, quedas a las doce de la noche a cenar y a las once y media te
replanteas mil veces si salir o no porque te mueres de ganas por quedarte en el
sofá viendo una peli con la mantita. Esa noche, en la que por fin sales (porque
son tus amigos) y la discoteca no puede estar más petada de gente. Ese momento
en que te haces un chupito de Jagger del que te arrepentirás por completo a la
mañana siguiente. Música para sordos, empujón arriba y empujón abajo y humo por
doquier para rematar el overbooking
de tus sentidos. Pero lo peor no ha llegado todavía, al día siguiente litros y
litros de agua no son suficientes para compensar la resaca que te acecha. Antes
esto no me pasaba, te repites una y otra vez, y por un momento te das cuenta de
lo rápido que han pasado los último años, de todo lo que has cambiado,
aprendido, madurado e interiorizado y por un momento, la resaca pasa a un
segundo plano y vuelves a sonreír. =)

No hay comentarios:
Publicar un comentario