Cristina
¿Cómo se escribe en prosa una historia que se cuenta en verso?
Yo no le
esperaba. Ni él a mí tampoco. Nos encontramos entre luces y cámaras, bailando
ante un destino incierto. Yo le parecía extraña y él me hacía reír.
A veces
se me antojaba que se quedaba atrapado en mi mirada, en un silencio que a mí me dejaba jugar
con su pelo, y a él con la imaginación. Y, de repente, tocaba algo con la
guitarra. Una canción a la que le iba añadiendo letra a golpe de música. Y la música, me decía, es por tu amor.
Nos unía ese
punto de locura que, tan pronto nos fundía en una sola alma como abría los más
abruptos acantilados entre nosotros. Y nos habríamos empujado, sin dudarlo,
para al segundo arrepentirnos y correr a sujetarnos. Mano a mano, beso a beso,
paso a paso.
Los dos
sabíamos que todo principio tiene un final, que todo final tiene un principio.
Él quería escribir canciones y yo quería encontrar mi sitio. Yo sabía que le
quería, él sabía que quería estar conmigo.
Seguimos
bailando entre tormentas y nadando en mares de fuego. Seguimos viviendo en
prosa las caricias que nos damos en verso. En el juego al que jugamos hace
tiempo que me pierdo. Me pierdo entre sus brazos, me enveneno con su aliento.
Aunque
vengan tiempos malos, sé que luego vendrán buenos. Que, aunque cueste, nuestro adagio volverá a ser un allegro.
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario