sábado, 24 de mayo de 2014

Historias de amor.

Cristina

¿Cómo se escribe en prosa una historia que se cuenta en verso?

Yo no le esperaba. Ni él a mí tampoco. Nos encontramos entre luces y cámaras, bailando ante un destino incierto. Yo le parecía extraña y él me hacía reír.

A veces se me antojaba que se quedaba atrapado en mi mirada, en un silencio que a mí me dejaba jugar con su pelo, y a él con la imaginación. Y, de repente, tocaba algo con la guitarra. Una canción a la que le iba añadiendo letra a golpe de música. Y la música, me decía, es por tu amor.

Nos unía ese punto de locura que, tan pronto nos fundía en una sola alma como abría los más abruptos acantilados entre nosotros. Y nos habríamos empujado, sin dudarlo, para al segundo arrepentirnos y correr a sujetarnos. Mano a mano, beso a beso, paso a paso.

Los dos sabíamos que todo principio tiene un final, que todo final tiene un principio. Él quería escribir canciones y yo quería encontrar mi sitio. Yo sabía que le quería, él sabía que quería estar conmigo.

Seguimos bailando entre tormentas y nadando en mares de fuego. Seguimos viviendo en prosa las caricias que nos damos en verso. En el juego al que jugamos hace tiempo que me pierdo. Me pierdo entre sus brazos, me enveneno con su aliento.

Aunque vengan tiempos malos, sé que luego vendrán buenos. Que, aunque cueste, nuestro adagio volverá a ser un allegro.

The June.


No hay comentarios:

Publicar un comentario