miércoles, 15 de octubre de 2014

Colaboraciones.

Conociendo a Carla

Carla era una niña de aire, de primavera, de campo. Vivía en un pueblo de montaña con todas las ventajas e inconvenientes que ello pueda suponer. Por un lado, la naturaleza le aportaba la calma y la serenidad que alimentaban un corazón tan grande como el mismo cielo. Por otro, sentía que su vida bien podía compararse con la metáfora del vaso de agua: medio llena, medio vacía. Según la estación, según el día. 

Carla era una niña de aire, de primavera, de campo. Una niña normal, nada fuera de lo común y corriente. Una chiquilla tímida a la par que alegre, haciendo equilibrios entre un rasgo y el otro como un malabarista fuera de serie. Pero, siendo sinceros, nada fuera de lo habitual, lo usual, nada extraordinario en aquel momento presente.

Carla anhelaba ese día, ese momento maravilloso en el que se alzaría victoriosa con una carrera magistral, una pareja por la que no sería la única en suspirar, una casa majestuosa a la que poder llamar hogar, una familia con la que resaltar, una fortuna envidiada por los demás y ella misma, ella siendo una belleza integral.

Pero las circunstancias de Carla no la habían favorecido hasta el momento. Enfrentaba tantas disconformidades como hojas pierde un árbol entre octubre y febrero. Tantas ramas se habían podrido y tantos lirios había visto a sus pies, marchitos, que su actitud hacia el fracaso también se había resentido.

Los otoños llegaban a la misma velocidad, con la misma intensidad, con más delirio que un verano. Allí seguía ella, serena, firme, aguardando. Esperando que el paso del tiempo la llevara como a las hojas las lleva el viento allá donde realmente merecían estar tanto su alma como su cuerpo.

Allí seguía ella, inconformista, metódica, escéptica. Huyendo del peligro como las manecillas de la impuntualidad del reloj. Esperando el momento adecuado, el momento idóneo, puede que simplemente, un momento sin voz. Allí estaba ella, impasible, siendo consciente de que cualquier tiempo próximo, en este caso, sería sin duda el mejor.


The June. 

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