viernes, 3 de octubre de 2014

Habla la experiencia.

Adiós, amor, adiós

Ella estaba ahí. Me hablaba y su voz sonaba igual que siempre. Igual que nunca. Descosía los labios para esbozar algún que otro tema más o menos banal entre bocanadas de aire. Ella estaba ahí, pero no era ella. No era la ella que yo recordaba. No sé si a esa ella aún la recuerdo.


Aproveché para clavar mi mirada en su figura. Hacía tiempo que había empezado un proceso inexorable que me llevaba a olvidar sus lunares, o cómo se estremecía en mis oídos el sonido de su voz. Reparó en mi mirada y su expresión cambió, pues no podía – quizá no quería - adivinar el contenido de mis pensamientos. 

"Te he echado de menos", le dije. "También he aprendido a estar sin ti. Empezaste a caminar hacia lo lejos y al final sólo me quedó un invierno, frío y largo. Te di la llave de una puerta que sentía, y que se daba cuenta de que no estabas. Creo que terminaste por dejarla en el portal.

Te he esperado, he extrañado tu ausencia, y sin embargo, cada vez que regresabas volvía contigo mi sonrisa. Pero cada día te he notado más y más fuera que dentro, hasta que el tiempo sin ti terminó por dejar de doler. 

Aún te extraño, no voy a negar lo que es más que evidente, pero cada vez menos. Creo que yo también he encontrado mi propia estación, y tú no estás allí. 

Quizá te suene extraño, todo es posible. Quizá pienses que no eres tú, que soy yo. ¿Quién sabe? En este mundo loco dudo que sea yo la más adecuada para hablar de cordura. Sólo quiero que sepas que esa puerta, la que un día te abrí total e incondicionalmente, se está cerrando.

Ahora mismo está entreabierta, y no puedes imaginar cómo me incomoda, ¡no! Me molesta ese resquicio de luz. Es como un halo confuso, que no se sabe si viene o se va. Por no hablar del ruido, un vacío sonoro de distancia, a veces tan gélido como tú y como yo.

Te pediría solamente una cosa: Si te quedas, que sea para siempre. Si te marchas, por favor, también."



The June.

No hay comentarios:

Publicar un comentario