Adiós, amor, adiós
Ella estaba ahí. Me hablaba y su voz
sonaba igual que siempre. Igual que nunca. Descosía los labios para esbozar
algún que otro tema más o menos banal entre bocanadas de aire. Ella estaba ahí,
pero no era ella. No era la ella que yo recordaba. No sé si a esa ella aún la recuerdo.
Aproveché para clavar mi mirada en su
figura. Hacía tiempo que había empezado un proceso inexorable que me llevaba a
olvidar sus lunares, o cómo se estremecía en mis oídos el sonido de su voz. Reparó en mi mirada y su
expresión cambió, pues no podía – quizá no quería - adivinar el contenido de
mis pensamientos.
"Te he echado de menos", le dije.
"También he aprendido a estar sin ti. Empezaste a caminar hacia lo lejos y
al final sólo me quedó un invierno, frío y largo. Te di la llave de una
puerta que sentía, y que se daba cuenta de que no estabas. Creo que terminaste por
dejarla en el portal.
Te he esperado, he extrañado tu ausencia, y sin
embargo, cada vez que regresabas volvía contigo mi sonrisa. Pero cada día te he
notado más y más fuera que dentro, hasta que el tiempo sin ti terminó por
dejar de doler.
Aún te extraño, no voy a negar lo que es más que
evidente, pero cada vez menos. Creo que yo también he encontrado mi propia
estación, y tú no estás allí.
Quizá te suene extraño, todo es posible. Quizá
pienses que no eres tú, que soy yo. ¿Quién sabe? En este mundo loco dudo que
sea yo la más adecuada para hablar de cordura. Sólo quiero que sepas que esa
puerta, la que un día te abrí total e incondicionalmente, se está cerrando.
Ahora mismo está entreabierta, y no puedes imaginar
cómo me incomoda, ¡no! Me molesta ese resquicio de luz. Es como un halo
confuso, que no se sabe si viene o se va. Por no hablar del ruido, un vacío
sonoro de distancia, a veces tan gélido como tú y como yo.
Te pediría solamente una cosa: Si te quedas, que
sea para siempre. Si te marchas, por favor, también."
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario