jueves, 16 de enero de 2014

Habla la experiencia.

Círculos

Un círculo es una línea curva que se cierra sobre sí misma. Por este motivo, representa la unidad, lo absoluto, la perfección.”

Desde que abrimos por primera vez los ojos al nacer vamos trazando un camino que, con cada paso, se vuelve un poco más nuestro. Al principio necesitamos que nos sostengan en brazos, luego que nos den la mano para no trastabillar. Progresivamente tendemos a caminar con más seguridad y más rápido, por muchos años, hasta que llegamos a un punto en el que viaja más nuestra mente que nuestro cuerpo, llegando a necesitar en última instancia otros brazos en los que depositarnos como prueba de una inmensa y maravillosa aventura, cerrando los ojos por última vez.

¿Somos un círculo? ¿Andamos en círculos? ¿Es la vida circular?

La vida en general sigue un ciclo infinito que alterna la vida y la muerte. Prefiero pensar que existe un cierto equilibrio en la balanza, de forma que cuando el círculo de alguien se cierra, se abre el de otra persona. De esta forma, tendría sentido pensar que somos círculos conectados entre sí y no personas aisladas que caminan como autómatas por la faz de la tierra. Yo sería un poco más tú y tú serías un poco más yo, porque en el fondo nos puede unir un pasado, un presente o un futuro. O no, pero siempre resulta tranquilizador pensar de esta manera.

Y nosotros, ¿somos circulares?

Puede. Depende de qué entendamos por circular en cuanto a adjetivo calificativo. Con esto podemos referirnos a personas a las que nunca puedes llegar a conocer del todo. Personas que, por la experiencia, por vulnerabilidad, por miedo o por aprendizaje social, nunca dejan de sorprender. Son personas que cambian, que vienen y que van. Son de un lugar y de ninguno. Son personas que evolucionan como lo hace su mundo con el paso del tiempo.

Son personas que, cuando aman, no conocen límites y hacen borrosa la delgada línea que dibuja su círculo de protección. Sin embargo, esbozan una gruesa pintada cuando se cruzan con otros que no despiertan su confianza. Es una manera de protegerse a uno mismo y a las demás personas englobadas en el círculo.

Y son personas que sufren, que lloran, como las demás. Pero intentan aprender de las situaciones vividas con tal de evitar el dolor futuro y buscar la mayor satisfacción. Con la vida, con las personas que les rodean. Consigo mismas.

Son personas que disfrutan con las pequeñas cosas de la vida: la emoción de una sonrisa y un abrazo, la melodía de una canción, los atardeceres de verano, las tardes de lluvia, la brisa del otoño, el olor del mar, el calor del fuego, el frescor del agua. Ver una planta crecer o leer un buen libro. Gozar de la compañía. Vivir cada momento.

Una persona circular nunca termina de conocerse a sí misma, porque nunca termina de ser ella misma. Porque nunca termina de crecer. Las personas que la rodean la redescubren día a día. ¡Ella misma se redescubre día a día! Y cuando llega al ocaso de la vida, comprende que para cerrar su círculo sólo necesita apagar la luz.




The June. 

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