Exámenes, soledad y otros caos mentales.
Estamos
permanentemente rodeados de gente, podemos incluso elegir a quién acudir según qué
necesitemos: darle un abrazo a nuestra mejor amiga, llorar con nuestra madre y
hasta algunos, darle un beso a nuestra pareja. Todos tienen un papel
importantísimo en nuestro día a día, muchos son insustituibles e incluso llegan
a ser tan imprescindibles para nosotros que no pasa un día sin que le hayamos
contado cada minuto de lo que nos ha pasado.
Sin
embargo, a veces queda una ligera sensación de vacío dentro de nosotros, que no
sabemos cómo o con quién llenar. Y nos preguntamos mil veces qué ha provocado
esa impotencia, ¿todas las cosas que nos
gustaría que nos hubieran dicho y nunca llegaron?, ¿los desengaños que nos
hemos llevado cuando alguien nos ha fallado, o todos los esfuerzos que ponemos
en las relaciones para que salgan bien y no lo hacen tal y como queremos…? Es difícil
no decepcionarse cuando se está esperando lo que nunca llega, pero es más complicado
intentar que las otras personas cambien para que se amolden a nuestra
percepción sobre qué es lo correcto y lo que nosotros necesitamos. Si alguien
es de determinada forma, lo será porque todas sus experiencias vitales le han
llevado a pensar que esa es la mejor manera que tiene de vivir, y sí, siempre
podemos aconsejar, pero no sería justo delegar nuestra felicidad al posible
cambio o no de los demás. Con ello no estoy diciendo que el cambio sea
imposible, si no que depende de que la propia persona considere que es lo más
adecuado para sí mismo, no que los demás tomen esa decisión por él.
No
sé si será porque en período de exámenes la soledad me acecha más que nunca y
me cuesta horrores encontrar un ápice de luz que me devuelva el optimismo, pero
tras muchas tardes de encierro en casa estudiando, siento que ese hueco que
muchas veces hemos podido llegar a sentir que no conseguimos colmar, no lo va a
llenar nadie más que nosotros mismos. Quizá no sea soledad, ni tampoco un
vacío, si no que hemos estado buscando lo que no era: a los demás en ved de
profundizar en conocernos mejor a nosotros mismos, saber qué necesitamos en
cada momento, qué emoción experimentamos con cada gesto y qué queremos
transmitir, nosotros como individuos, a los demás.
Queriéndonos, respetándonos y
valorándonos.
The June
No hay comentarios:
Publicar un comentario