Afasia de Broca y Wernicke
Para Broca y Wernicke la comunicación era un acontecimiento que estaba por encima de hablar o no hablar un mismo idioma. Cuando Broca hablaba,
parecía que Wernicke oyese llover.
Wernicke no lo hacía a propósito, pero le
resultaba inevitable saltar de un tema de conversación a otro como si de pasar
las páginas de un periódico se tratase. Y lo que Broca decía... Bueno... En un universo paralelo - así como éste - rebotaba dócilmente contra la pared.
Tampoco es que Broca lo pusiera
fácil, con su forma de hablar al más puro estilo telegráfico. Se atropellaba,
se atascaba con facilidad. Y en esos atascos, Wernicke aprovechaba para pisar
el acelerador y viajar a un nuevo punto de debate. Broca terminaba por limitarse a sonreír.
Hacía tiempo que Broca había dado por imposible su pésima gramática y que Wernicke era consciente de que el proceso de comprensión en ella no funcionaba bien.
Pero Broca leía mucho, y disfrutaba
sumergiéndose en la lectura. Sobre todo desde que vio su capacidad de
escritura sensiblemente mermada. Le gustaba especialmente sentarse a leer lo
que Wernicke escribía en sus ratos libres, cuando tenía la sensación de que nadie la observaba.
A veces ni siquiera eran
historias completas, sino frases inconexas que cruzaban por su mente y acababan inexorablemente atrapadas en una hoja de papel. A veces,
diez párrafos se convertían en diez historias totalmente diferentes. Era
entonces cuando Broca sentía que entraba en la mente desnuda de su mujer.
Wernicke ya no leía. Se recostaba
– eso sí –, en el regazo de su esposo y fingía escuchar la voz que en aquel momento
la deleitaba con un relato. Y, con mucha facilidad, se dormía. Mientras tanto, Broca la contemplaba y se preguntaba si sus sueños serían tan inconexos como sus pensamientos en vigilia.
Y, sin embargo, despiertos sus abrazos
seguían teniendo todo el sentido del mundo.
La afasia de Broca (también denominada afasia motora) es un
trastorno del lenguaje cuyo origen suele ser algún tipo de tumor o lesión en la
arteria cerebral media que impide la irrigación sanguínea a las
circunvoluciones frontales (en concreto, la tercera circunvolución frontal
izquierda). Este tipo de trastorno tiene unas características muy peculiares y
fácilmente observables en las personas que lo padecen, afectando
fundamentalmente a la producción de
habla: para empezar, se caracterizan por un tipo de habla telegráfica, poco
fluida, muy costosa. En general, tienen un alto grado de agramatismo, por lo
que sus construcciones sintácticas son a menudo incorrectas, mostrando serias deficiencias gramaticales. Sin embargo, su nivel de comprensión es bastante
bueno, por eso el proceso de lectura – así como la escucha de una conversación
– no suele verse entorpecido.
La afasia de Wernicke es otro trastorno del lenguaje cuyo origen es
similar a los mencionados para la afasia de Broca pero las áreas afectadas se
encuentran en las circunvoluciones temporales superior y media (área cerebral de la audición). Este
trastorno, por el contrario, afecta fundamentalmente a la comprensión del habla: su gramática y su estructuración sintáctica
son bastante adecuadas, y de hecho, son capaces de emitir frases y discursos
completos, aunque estos en la mayoría de las ocasiones carecen de sentido.
Tienen severas dificultades para comprender lo que otros les dicen o preguntan,
e incluso para comprender la expresión de sus propios pensamientos. Por este motivo, el
proceso de lectura se encuentra bastante entorpecido, no tanto así el de
escritura. No obstante, estas personas presentarían dificultades a la hora de procesar y comprender sus propios escritos.
The June.
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