De lo que fue y no debió haber sido… Y viceversa
Seguro que
más de una mañana te has levantado - sin ganas - para mirarte al espejo y lamentar
que la última copa de la noche entrara sin piedad en tu cuerpo. O, estando en el gimnasio,
repetirte que la ensaimada del almuerzo quizá era más que prescindible. Alguna
vez te habrás planteado: en qué mala hora
di con él/ella. Otras, ¿qué habría
pasado si todo hubiese sido distinto?
Arrepentimiento. Es una palabra que suele transmitir más
escalofríos que sonrisas. El arrepentimiento es un sentimiento que nos acompaña
cuando pensamos que hay algo que, cuando echamos la vista atrás, podríamos
haber hecho de forma diferente. Y nos pesa no haber sido conscientes en su
momento de que la posibilidad que en la actualidad se nos plantea como única no brillara como tal en aquel tiempo anterior.
Arrepentimiento. Es la cárcel del pasado, de los recuerdos
que afloran cuando llueve en nuestros días o estos deciden torcerse sin ningún
porqué. En él están encerrados todos los quise
y no pude, los pensé y guardé,
los dije y jamás pedí perdón. Todos
los besos que nunca hemos dado, y toda muestra de amor que sabemos que ya nunca
podremos dar.
Y, no obstante, es una mentira, una falacia, una obcecación. El arrepentimiento no es
tan malo como siempre hemos creído. De hecho, desde tiempo inmemoriales arrepentirse significa aceptar los errores del pasado de cara al futuro. Para no volver a no decir lo
que estaba escrito en un latido. Para no volver a darnos la vuelta sin ser
capaces de tragarnos nuestro orgullo y decir, simplemente, lo siento. Para, por fin, querer
y poder. Para no tener miedo a dar todos esos besos.
¿El
arrepentimiento cambia el pasado? Claro que no. El pasado es la sombra de cada
paso que damos. Nos acompaña en cada momento, pues forma parte de lo que somos. No
podemos cambiar lo que algún día hicimos y a día de hoy no nos permite
sentirnos plenamente orgullosos. Aunque precisamente esto es lo bello, que todo lo que hicimos o dejamos de hacer sigue formando parte de lo que hoy somos.
El pasado
nos ayuda a construirnos. Sin pasado no hay futuro. ¿Arrepentirse por lo que
hicimos o dejamos de hacer, por lo que hicimos o dejamos de decir? Bueno, es
una opción.
La otra
consiste en plantearnos qué de todo lo que nunca hicimos o dijimos podemos
modificar. Y en sonreír. Probablemente nunca fue demasiado tarde para el último
beso. O quizá sí, pero de alguna manera ya éramos conscientes de que aquella
era la mejor decisión incluso antes de tomarla.
A fin de
cuentas, las riendas de tu vida siempre han sido tuyas. Cualquier decisión
pasada te ha llevado a ser lo que eres ahora. Si eres feliz, no te arrepientas,
¡al contrario! Ínflate de orgullo y vuela, siempre pensando que cada aletazo
que des te llevará alto, muy alto. Te llevará hasta donde sólo tú sabes, hasta
donde sólo tú quieras llegar.
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario