Profecías
Autocumplidas
Miedo,
esa sombra que nos acecha incesante, en un segundo plano, sutil, siempre
presente en todo lo que hagamos. Esa pequeña voz que nos repite que no estamos
preparados, que necesitamos tiempo, que quizá más adelante, que ahora no es el
momento, intentando procrastinar para evitar que nunca llegue lo ansiado.
Por
si fuera poco, es tremendamente difícil de identificar. Nos autoconvencemos de
que abstenernos es lo que realmente queremos, que es mejor prevenir que curar,
y que hay que andarse con mil ojos. Y luego vienen los arrepentimientos, lo que
pudo haber sido y no fue, el ¡ay, si volviera atrás todo lo que cambiaría...!
Y…
¿por qué nos cuesta tanto decidir en el momento? Por el miedo a equivocarnos,
por el miedo a sufrir un daño que todavía no nos han hecho, por nuestra extraña
manía de anticipar. Sí, somos previsores, pero a veces nuestras capacidades
adivinatorias nos pueden fallar, anticiparse a lo que puede venir es
complicado, y, si ya entran en juego sentimientos ajenos la cosa se vuelve
impredecible.
Por
eso, dejémonos llevar de vez en cuando, el mundo es demasiado complicado como
para que lo hagamos nosotros mismos más difícil anticipando profecías
autocumplidas. Tirémonos a la piscina. Riamos,
viajemos, enamorémonos, bailemos y disfrutemos de la vida. Porque el miedo es
importante para la supervivencia, por supuesto, pero no debería ser el guía de
nuestro devenir.
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario