miércoles, 5 de marzo de 2014

Psicología para todos.

Déficit de atención e hiperactividad


Nunca paraba de hacer cosas. Le costaba terminarlas, eso sí. Decía tener dentro de sí una especie de duende que, apenas había comenzado a realizar alguna tarea, le empujaba a cambiar de actividad por otra que se antojaba mucho más entretenida hasta diez minutos después de haberla empezado. Y así, una detrás de otra.

¿Sentarse un buen rato? ¡Ni hablar! A ella la llevaba de cabeza, viaje arriba, viaje abajo. Ahora aquí, ahora allá… Aunque su sonrisa bien valía la pena.

Él le decía: “deprisa, más deprisa”, pero ella nunca terminaba un trazo completo. Sobre la flor se posaba una mariposa, que al tiempo era bañada por el sol poco después oculto entre nubes que terminaban liberando intensas lluvias.

Así sus cuadros eran una oda a los escasos bienes infinitos del universo. Él creía que ni ella misma entendía lo que dibujaba, porque su atención volaba de unos elementos a otros de sus pinturas a la misma velocidad que lo hacían sus pinceles.

Y que no le escuchaba. Ella se excusaba diciendo que era imposible seguir el hilo de sus acelerados pensamientos, siempre vagando de aquí para allá como si la vida fuese un frenesí.

Es un frenesí, amor. Me da miedo que te pierdas yendo a ese paso tuyo adormecido.

Pero ella tenía la teoría de que vivimos en círculos concéntricos que hacen que las cosas que se importan entre sí, tarde o temprano vuelvan al mismo cauce.

Aunque yo sea como un gato y tú una pelota de color, no importa cuántas veces rebotes en una u otra pared o cuántas veces deje yo de mirarte porque me distraigan los rayos del sol, el arco iris o el timbre de la puerta. Al final aterrizarás junto a la cama y yo iré a buscarte, más rápida o más lenta, te encontraré.

De ese modo, él parecía quedarse tranquilo. No por mucho tiempo, pensaba ella. Y, sin embargo, el suficiente como para dibujar un rato más. El suficiente como para transmitirle su amor a través de pinturas indefinidas y de los mil colores que bañaban sus lienzos en compañía del sol.


The June.


No hay comentarios:

Publicar un comentario