martes, 4 de marzo de 2014

Psicología para todos



Educar: la importancia de los límites 

Educar: 1. Dirigir, encaminar, doctrinar. 2. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplo. 3. Desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio, haciéndolas más aptas para su fin. 4. Perfeccionar, afinar los sentidos. 5. Enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía. 

Sabemos más que nunca sobre educación, y sin embargo, los adolescentes y en algunos casos los niños todavía siguen siendo unos grandes desconocidos para nosotros. 

Los padres, esos grandes referentes, ejercen la mayor de las influencias en los pequeños. Existen varios tipos de padres, por un lado aquellos que se muestran rígidos e inflexibles, que marcan las normas tan tozudamente que resulta imposible encontrar un ápice de transigencia en su mirada, esos que siempre querrán llevar la razón y que se perderán miles de experiencias que aprender de sus hijos por ser incapaces de verles como algo más que niños que no tienen nada que aportar (estilo parental autoritario). El nivel de ansiedad que puede aparecer en estos niños es muy elevado, y en su comportamiento es muy probable que aparezca agresividad ó sumisión. 

En el lado opuesto están aquellos padres que no te marcan límites, la condescendencia es su actitud permanente, que te permiten el completo laissez-faire, todo lo que haces está bien pues no existen normas que te marquen lo contrario y si las hay, pocas veces las cumplen (estilo parental permisivo o negligente). Este tipo, puede conducir a sentimientos de abandono, tristeza y hostilidad en el pequeño. Todo niño necesita de la contención de sus padres, que nos pongan límites, que nos digan hasta dónde podemos llegar. Un niño necesita que su padre sea su amigo, pero también necesita una figura que represente protección, que pueda cuidarle incondicionalmente de los demás e incluso de sí mismos. A veces la ignorancia puede tener consecuencias mucho más negativas que la peor de las regañinas. 

Por último encontramos el estilo parental democrático, aquel que pone normas, pero en función de las necesidades del niño, que se involucran con sus hijos y que les respetan originando en ellos sentimientos de seguridad e independencia. 

Crecemos y pasamos gran parte de nuestro tiempo (a veces más del que creemos) junto a nuestra familia. Es el pilar que siempre va a estar ahí, y por tanto necesita del más especial de los cuidados. 
 The June

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