Mónica
Yo le quiero. Y le quiero tanto que me cuesta explicar con palabras qué
es lo que siento cada vez que le veo, cada vez que le tengo a mi lado, cada vez
que le oigo respirar… Cerca, muy cerca.
Y él me quiere. Lo sé porque él ha querido que lo sepa, sin demostrar
nada. Y, al mismo tiempo, demostrándolo todo.
Pero también la quiere a ella.
Yo fui una especie de amor platónico para él durante media vida.
Me quería sin quererme mientras mi mente vagaba de un lado a otro, sin reparar
en su presencia. Él me quería como se quiere a un tesoro, velando por su
integridad sin apenas mirarlo. Por si se desgasta, por si se pierde. Por si un
día se te ocurre ir a buscarlo y ya no está.
Me cuidaba en la distancia, me quería en el silencio.
Y entonces la conoció. Y la quiso, y fue feliz. Durante años lo fueron, durante
más de cinco años.
Hasta que empezamos a trabajar juntos. Nos conocíamos desde siempre,
pero no nos habíamos amado nunca. Y desde ese momento, todo empezó a cambiar.
Las cosas que él alguna vez había sentido y lo que yo nunca había
creído sentir despertaron de golpe, y cada día que pasábamos juntos se hacía
más difícil. ¿Cómo se puede esquivar una mirada o una sonrisa durante tanto
tiempo?
Ella supo que algo pasaba, pues esas cosas se intuyen. Las miradas
que me regalaba, se las evitaba a ella. Y además sabía que yo existía y qué
había significado para él tiempo atrás.
Comenzamos a construir un triángulo en cuyo vértice se hallaba él. Y
nosotras nos manteníamos a expensas de saber si algún día se decantaría por
alguna de las dos. Un amor platónico o su amor desde hacía años.
Siempre pensé que elegir no podía ser tan difícil, pero creo que lo que
intentaba era no hacernos sufrir. No se daba cuenta de que su insomnio era el
nuestro, y también lo era su tristeza.
Ninguno de los tres está siendo feliz. Y yo me pregunto si no
habría sido más sencillo olvidarme de él antes incluso de llegar a recordar que
alguna vez le había querido, en lugar de bañar con lágrimas la almohada cada
noche mientras espero a lo inesperable y el tiempo se marcha sin mí.
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario