domingo, 30 de marzo de 2014

Historias de amor.

Mónica

Yo le quiero. Y le quiero tanto que me cuesta explicar con palabras qué es lo que siento cada vez que le veo, cada vez que le tengo a mi lado, cada vez que le oigo respirar… Cerca, muy cerca.

Y él me quiere. Lo sé porque él ha querido que lo sepa, sin demostrar nada. Y, al mismo tiempo, demostrándolo todo.

Pero también la quiere a ella.

Yo fui una especie de amor platónico para él durante media vida. Me quería sin quererme mientras mi mente vagaba de un lado a otro, sin reparar en su presencia. Él me quería como se quiere a un tesoro, velando por su integridad sin apenas mirarlo. Por si se desgasta, por si se pierde. Por si un día se te ocurre ir a buscarlo y ya no está.

Me cuidaba en la distancia, me quería en el silencio.

Y entonces la conoció. Y la quiso, y fue feliz. Durante años lo fueron, durante más de cinco años.

Hasta que empezamos a trabajar juntos. Nos conocíamos desde siempre, pero no nos habíamos amado nunca. Y desde ese momento, todo empezó a cambiar.

Las cosas que él alguna vez había sentido y lo que yo nunca había creído sentir despertaron de golpe, y cada día que pasábamos juntos se hacía más difícil. ¿Cómo se puede esquivar una mirada o una sonrisa durante tanto tiempo?

Ella supo que algo pasaba, pues esas cosas se intuyen. Las miradas que me regalaba, se las evitaba a ella. Y además sabía que yo existía y qué había significado para él tiempo atrás.

Comenzamos a construir un triángulo en cuyo vértice se hallaba él. Y nosotras nos manteníamos a expensas de saber si algún día se decantaría por alguna de las dos. Un amor platónico o su amor desde hacía años.

Siempre pensé que elegir no podía ser tan difícil, pero creo que lo que intentaba era no hacernos sufrir. No se daba cuenta de que su insomnio era el nuestro, y también lo era su tristeza.

Ninguno de los tres está siendo feliz. Y yo me pregunto si no habría sido más sencillo olvidarme de él antes incluso de llegar a recordar que alguna vez le había querido, en lugar de bañar con lágrimas la almohada cada noche mientras espero a lo inesperable y el tiempo se marcha sin mí.



The June.  

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