Gracias
La vida es un intercambio de palabras, que se
cruzan como pasajeros a través de concurridas vías de tren. Un intercambio de
emociones que se graban en el viento, y de acciones que se regalan la mayor
parte de las veces sin envolver.
En todo eso que regalamos, esos abrazos, esas
invitaciones, esos presentes animados o inanimados, o simplemente cuando
ofrecemos nuestra compañía como un regalo, estamos poniendo una parte nosotros.
Por ende, cada vez que alguien decide
entregarnos su cariño, bien a través de una caja, con una caricia o con un
guiño, merece la pena darle las gracias.
No es una forma de pago, ni siquiera es una
obligación. Pero dar las gracias significa apreciar el tiempo que la otra
persona ha invertido en ti y en buscar algo que te robe una sonrisa. Quizá en
un detalle que hace que esa preocupación tuya se aleje de tu mente por un rato.
Quizá simplemente se ha plantado en tu portal para abrazarte el llanto.
Cuando damos las gracias no pensamos – o no
deberíamos pensar – que estamos compensando a la otra persona. Simplemente
reconocemos y nos reconforta que haya pensado en nosotros.
Que haya buscado una forma de
transformar su amor en un fragmento de tiempo. Un fragmento concentrado para
que no haya nada más allá de esa muestra de amor.
Dar las gracias significa corresponder amor.
Porque la persona que entrega algo, en el formato que sea, no es vidente ni lee
mentes, por lo que el momento de agradecimiento supone la oleada de alivio en
la que comprende si su detalle ha tenido alguna utilidad – si ha gustado, si ha
reconfortado, si ha hecho reír…-.
Y escuchar un gracias, por encima de todo, significa que al poner tu alma en lo
que fuera que entregaras has conseguido tu objetivo. Ya fuera hacer reír, o
llorar, cuando escuchas ese gracias
sabes que puedes dormir tranquilo. Y sabes que seguirá mereciendo la pena
entregarle tu alma a esa/s persona/s, porque pase el tiempo que pase seguirán
agradeciendo que dediques un segundo de tu reloj a pensar en ella/s.
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario