Trastorno
por estrés postraumático (TEPT)
Aquella mañana yo creía que ya lo había visto
todo. Creía que había recorrido medio mundo, que había visto moverse y reptar a animales
que jamás habría imaginado siquiera que existían. Creía que había escuchado
idiomas que nunca comprendería. Creía que había volado, que había nadado, que
me había hundido en lo profundo del océano y había salido a la superficie para
contar lo que mis ojos habían visto.
Creía haber soñado y haber visto la mayor
parte de mis sueños cumplidos. Creía haber bailado, haber reído, haber llorado,
haber vivido.
Creía haber visto también dolor, enfermedad y
sufrimiento. Creía haber visto muerte, destrucción, pobreza y las penurias de
los que más que vivir, sobreviven.
Aquella mañana yo creía que ya lo había visto
todo.
Me había subido en un tren que me llevaba
hacia delante y en el que difícilmente olvidaría lo que dejaba atrás. Era un
trayecto más dentro del recorrido hacia mi meta final: ser feliz. Y me faltaban
sólo un par de horas para alcanzar mi destino…
… Pero entonces todo se hizo oscuro y
silencioso, y durante un tiempo, que pudo ser un segundo o varias horas, no
escuché nada más allá de un zumbido y un débil latir.
De pronto volvió el sonido, un ruido que
combinaba aullidos y llanto, el olor a metal quemado, la visión de decenas de
cuerpos sin vida que yacían junto a mí.
Y allí estaba yo, que creía haberlo visto
todo, y jamás pensé que sobreviviría a un tren habiendo descarrilado para
preguntarme por las noches: ¿por qué ellos y no yo?
Yo, que creía haberlo visto todo, sentí
durante meses como las imágenes me perseguían en sueño y en vigilia, y como
volvía la misma angustia, la misma ansiedad y el mismo miedo cada vez que me
recordaba subida en aquel tren.
Yo, que creía haberlo visto todo, sobreviví
al trauma de una catástrofe como aquélla, que me dejó como superviviente para
contar mi vivencia como sólo pudieron hacer unos pocos más.
Y, sobre todo, cada
vez que las imágenes volvían a mi mente daba gracias a la vida por permitirme
seguir recorriendo mi camino, por mí misma y por todos los que aquel día
dejaron de respirar.
El trastorno por estrés
postraumático es un trastorno psicológico englobado dentro de los
trastornos de ansiedad que se caracteriza por la aparición de algunos síntomas
(como recuerdos angustiosos y recurrentes del suceso traumático o la evitación
de imágenes y pensamientos relacionados con dicho suceso) tras la exposición a
un evento muy estresante o excesivamente traumático, que resulta amenazador o
catastrófico para la persona.
The June.
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