lunes, 22 de diciembre de 2014

Psicología para todos.

Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

Aquella mañana yo creía que ya lo había visto todo. Creía que había recorrido medio mundo, que había visto moverse y reptar a animales que jamás habría imaginado siquiera que existían. Creía que había escuchado idiomas que nunca comprendería. Creía que había volado, que había nadado, que me había hundido en lo profundo del océano y había salido a la superficie para contar lo que mis ojos habían visto.

Creía haber soñado y haber visto la mayor parte de mis sueños cumplidos. Creía haber bailado, haber reído, haber llorado, haber vivido.

Creía haber visto también dolor, enfermedad y sufrimiento. Creía haber visto muerte, destrucción, pobreza y las penurias de los que más que vivir, sobreviven.

Aquella mañana yo creía que ya lo había visto todo.

Me había subido en un tren que me llevaba hacia delante y en el que difícilmente olvidaría lo que dejaba atrás. Era un trayecto más dentro del recorrido hacia mi meta final: ser feliz. Y me faltaban sólo un par de horas para alcanzar mi destino…

… Pero entonces todo se hizo oscuro y silencioso, y durante un tiempo, que pudo ser un segundo o varias horas, no escuché nada más allá de un zumbido y un débil latir.

De pronto volvió el sonido, un ruido que combinaba aullidos y llanto, el olor a metal quemado, la visión de decenas de cuerpos sin vida que yacían junto a mí.

Y allí estaba yo, que creía haberlo visto todo, y jamás pensé que sobreviviría a un tren habiendo descarrilado para preguntarme por las noches: ¿por qué ellos y no yo?

Yo, que creía haberlo visto todo, sentí durante meses como las imágenes me perseguían en sueño y en vigilia, y como volvía la misma angustia, la misma ansiedad y el mismo miedo cada vez que me recordaba subida en aquel tren.

Yo, que creía haberlo visto todo, sobreviví al trauma de una catástrofe como aquélla, que me dejó como superviviente para contar mi vivencia como sólo pudieron hacer unos pocos más. 

Y, sobre todo, cada vez que las imágenes volvían a mi mente daba gracias a la vida por permitirme seguir recorriendo mi camino, por mí misma y por todos los que aquel día dejaron de respirar.


El trastorno por estrés postraumático es un trastorno psicológico englobado dentro de los trastornos de ansiedad que se caracteriza por la aparición de algunos síntomas (como recuerdos angustiosos y recurrentes del suceso traumático o la evitación de imágenes y pensamientos relacionados con dicho suceso) tras la exposición a un evento muy estresante o excesivamente traumático, que resulta amenazador o catastrófico para la persona.



The June. 

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