Necesidad
Cuando necesitar a alguien se convierte en un
tema dañino para el que necesita y el que es necesitado
Poética y literariamente es precioso escuchar
el concepto de necesidad infiltrado como quien no quiere la cosa en una frase.
Un te necesito o un me haces mucha falta, son palabras que, la
verdad, escucharlas de cuando en cuando nos hacen sentir que somos un apoyo
para alguien, nos hacen sentir bien.
No nos hace estúpidos, ni débiles, ni
inferiores, reconocer que a veces la presencia o las palabras de otra/s
persona/s nos hacen sentir mejor. De hecho, puede que esa/s persona/s sea/n un
potenciador de nuestras propias habilidades, un estímulo instigador y motivador
hacia nuestra propia superación, una razón de ánimo con sonrisa y empujón
incluidos.
Sin embargo, la necesidad – como buena arma
de doble filo – se puede volver en nuestra contra cuando escapa a nuestro
control. A veces no nos damos cuenta de que nos vinculamos o toleramos que
otras personas se vinculen a nosotros generando una relación de excesiva
dependencia, que se va retroalimentando en un círculo cada vez más firme del
que al final resulta casi imposible salir.
¿Cómo se genera una necesidad?
Técnica y pragmáticamente, una necesidad se
genera cuando algo o alguien tiene unos recursos que la persona que los busca
no tiene. Así pues, la persona encontrada subsana la carencia de la persona que
busca y todo parece tener un final feliz.
Así ocurre, al menos, en el mundo del
marketing y las ventas, pero no tanto así en las relaciones sociales.
La necesidad afectiva se genera cuando la
persona con una carencia – cuyo origen puede ser reciente o estar ligado a
pautas de apego de su infancia – busca un refugio emocional en otra/s persona/s
que merman esta sensación de carencia.
¿Cuándo hablamos de necesidad negativa,
estrechamente ligada al concepto de dependencia?
La necesidad puede variar en su duración en
el tiempo, así como en su intensidad. Es posible que una persona entristecida
por la ruptura con su pareja busque apoyo emocional y satisfacción de su
necesidad de afecto en algún amigo/a durante un tiempo determinado que tarda en
superar dicho término de la relación. Igual sucedería en caso de duelo o
enfrentamiento con alguna persona estimada, razones por las que se buscaría un apoyo
temporal en personas de confianza.
Sin embargo, la dependencia es un concepto
mucho más complicado porque implica un proceso circular que envuelve a las dos
personas co-dependientes en un ciclo constante.
En una relación de dependencia, la persona
dependiente* vuelca por costumbre su carencia en la persona que la suple –
puede ser amigo, hermano o pareja, el tipo de relación no es realmente
relevante -, mientras que ésta se habitúa a ser la suplente de la necesidad y
retroalimenta la búsqueda de apoyo mediante actitudes y conductas que se
convierten en un soporte emocional.
En resumen, en toda relación de dependencia
hay:
· - Una persona dependiente que busca cubrir una necesidad.
· - Una persona no-dependiente que cubre la necesidad de la persona dependiente.
A menudo, las personas que establecen sus
relaciones en términos de dependencia no son conscientes de haber establecido
este tipo de vinculación, pues ambos están en mayor o menor medida conformes
con el rol que ocupan.
Sin embargo, hay otras ocasiones en que se da
lugar a una relación de dependencia cuando la parte no-dependiente no está
conforme emocional o intelectualmente con satisfacer de forma permanente la
necesidad afectiva de otra persona.
Es en estos casos cuando un profesional de la
Psicología debe dotar a la persona dependiente de recursos para hacer frente a
sus necesidades y a la persona no-dependiente de habilidades para comunicarse
con la persona dependiente sin herirla, para ser capaz de poner límites
saludables para la relación y para convertirse en un motivador hacia un camino
que dejará de ser circular para comenzar a ser en paralelo.
*Nótese
que el término dependiente no pretende ser ofensivo, sino un distintivo
respecto al término no-dependiente, con las características propias y
definitorias del mismo concepto. La persona que genera un vínculo de dependencia
no es mejor ni peor que el resto de personas de su entorno, simplemente ha
desarrollado un patrón relacional diferente, cuyo origen probablemente se puede
encontrar en sus modelos de aprendizaje, su ambiente de desarrollo y sus rasgos
de personalidad.
The June.
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