lunes, 1 de diciembre de 2014

Habla la experiencia.

Necesidad

Cuando necesitar a alguien se convierte en un tema dañino para el que necesita y el que es necesitado

Poética y literariamente es precioso escuchar el concepto de necesidad infiltrado como quien no quiere la cosa en una frase. Un te necesito o un me haces mucha falta, son palabras que, la verdad, escucharlas de cuando en cuando nos hacen sentir que somos un apoyo para alguien, nos hacen sentir bien.

No nos hace estúpidos, ni débiles, ni inferiores, reconocer que a veces la presencia o las palabras de otra/s persona/s nos hacen sentir mejor. De hecho, puede que esa/s persona/s sea/n un potenciador de nuestras propias habilidades, un estímulo instigador y motivador hacia nuestra propia superación, una razón de ánimo con sonrisa y empujón incluidos.

Sin embargo, la necesidad – como buena arma de doble filo – se puede volver en nuestra contra cuando escapa a nuestro control. A veces no nos damos cuenta de que nos vinculamos o toleramos que otras personas se vinculen a nosotros generando una relación de excesiva dependencia, que se va retroalimentando en un círculo cada vez más firme del que al final resulta casi imposible salir.

¿Cómo se genera una necesidad?

Técnica y pragmáticamente, una necesidad se genera cuando algo o alguien tiene unos recursos que la persona que los busca no tiene. Así pues, la persona encontrada subsana la carencia de la persona que busca y todo parece tener un final feliz.

Así ocurre, al menos, en el mundo del marketing y las ventas, pero no tanto así en las relaciones sociales.

La necesidad afectiva se genera cuando la persona con una carencia – cuyo origen puede ser reciente o estar ligado a pautas de apego de su infancia – busca un refugio emocional en otra/s persona/s que merman esta sensación de carencia.

¿Cuándo hablamos de necesidad negativa, estrechamente ligada al concepto de dependencia?

La necesidad puede variar en su duración en el tiempo, así como en su intensidad. Es posible que una persona entristecida por la ruptura con su pareja busque apoyo emocional y satisfacción de su necesidad de afecto en algún amigo/a durante un tiempo determinado que tarda en superar dicho término de la relación. Igual sucedería en caso de duelo o enfrentamiento con alguna persona estimada, razones por las que se buscaría un apoyo temporal en personas de confianza.

Sin embargo, la dependencia es un concepto mucho más complicado porque implica un proceso circular que envuelve a las dos personas co-dependientes en un ciclo constante.

En una relación de dependencia, la persona dependiente* vuelca por costumbre su carencia en la persona que la suple – puede ser amigo, hermano o pareja, el tipo de relación no es realmente relevante -, mientras que ésta se habitúa a ser la suplente de la necesidad y retroalimenta la búsqueda de apoyo mediante actitudes y conductas que se convierten en un soporte emocional.

En resumen, en toda relación de dependencia hay:

·       -  Una persona dependiente que busca cubrir una necesidad.
·       -  Una persona no-dependiente que cubre la necesidad de la persona dependiente.

A menudo, las personas que establecen sus relaciones en términos de dependencia no son conscientes de haber establecido este tipo de vinculación, pues ambos están en mayor o menor medida conformes con el rol que ocupan.

Sin embargo, hay otras ocasiones en que se da lugar a una relación de dependencia cuando la parte no-dependiente no está conforme emocional o intelectualmente con satisfacer de forma permanente la necesidad afectiva de otra persona.

Es en estos casos cuando un profesional de la Psicología debe dotar a la persona dependiente de recursos para hacer frente a sus necesidades y a la persona no-dependiente de habilidades para comunicarse con la persona dependiente sin herirla, para ser capaz de poner límites saludables para la relación y para convertirse en un motivador hacia un camino que dejará de ser circular para comenzar a ser en paralelo.

*Nótese que el término dependiente no pretende ser ofensivo, sino un distintivo respecto al término no-dependiente, con las características propias y definitorias del mismo concepto. La persona que genera un vínculo de dependencia no es mejor ni peor que el resto de personas de su entorno, simplemente ha desarrollado un patrón relacional diferente, cuyo origen probablemente se puede encontrar en sus modelos de aprendizaje, su ambiente de desarrollo y sus rasgos de personalidad.



The June. 

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