Irati
Lo haré
breve, pues a veces una mayor cantidad de palabras no aumenta la calidad del
contenido escrito.
Me remito a
relatar una historia de amor que no tiene amante, ni real ni ficticio. Una
historia de amor que, probablemente, suene rara o parezca no tener sentido.
Me remito a
relatar la historia de cómo aprendí a amarme antes de amar a cualquier otra
persona, sin sonar narcisista ni ególatra. Simplemente amarme yo primero por
una sencilla cuestión de salud mental.
Me remito a
contar que de toda experiencia se enriquece la mente. Que de los aciertos se aprende
mucho, y de los errores, si cabe más.
He cometido
muchos errores, pero el último de ellos me ha hecho quererme como nunca y como
nadie. Me ha hecho ver que soy más fuerte y más valiente, que ya no es tan
fácil hacerme sentir culpable, ni manipularme, ni hacerme daño.
He cometido
muchos errores, y he aprendido tanto… Por encima de todo he aprendido que no me
da miedo estar sola, al contrario. Me da más miedo estar con alguien que
termina por ser el “equivocado”. Alguien que, en lugar de hacerme más grande,
consigue mermar mi tamaño.
Me he dado
cuenta de que merezco ser feliz, pero sin arriesgar en vano. Que si no funciona
a la primera, ni a la segunda, el tercer intento puede ser tentar a la suerte demasiado.
He aprendido
que me quiero. Y los que me quieren, me quieren así, sin pedir nada a cambio.
Es a ellos a los que más me entrego, porque son sin duda los que más me han
ganado.
Y lo cierto
es que cuando me dan amor, no encuentro nada mejor que dar a cambio.
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario