Nacemos para
ser felices
Te contaré
algo: has nacido para ser feliz. Claro que esta importante tarea no va a ser fácil, te lo aseguro. Te
demostraré por qué.
Habrá
mañanas oscuras y gélidas – a decir verdad, todos tus amaneceres a excepción de los periodos vacacionales, puentes y festivos – en las
que sonará el despertador y pensarás: ¿en
serio me tengo que ir? Con lo a gusto que estaba yo viajando en sueños…
Probablemente,
eso te parecerá el fin del mundo. Te costará creerme cuando te cuente que todo
puede complicarse bastante en el momento en que salgas a la calle. El tiempo
será demasiado frío o demasiado cálido y no dejarás de pensar en esa amante
fiel que se ha quedado tal cual la dejaste: tu
cama.
Y, por
sorprendente que te parezca, las cosas aún podrán ir peor. Porque cabrá la posibilidad de que pases por
una jornada entera de clases que terminan convirtiéndose en un mero y molesto
zumbido para tus oídos. O tendrás un jefe que se empeñará en multiplicar las
demandas como panes, aun sabiendo que puede que no tengas los recursos de
tiempo o de formación necesarios para poder hacer frente a sus peticiones. O,
simplemente, la vida en sí misma resulta tan difícil ahora mismo que estás haciendo
algo que no te agrada. Algo que no te llena. Algo que no te deja sonreír. Y no
me refiero a esa sonrisa fingida que todos sabemos dibujar de vez en cuando,
sino a una que sientas como una fuerza imparable que desde dentro hacia fuera te
hace vibrar, y reír.
Es probable
que en tu casa haya diferentes opiniones respecto a las rutas que has decidido
tomar en tu vida. Es posible que haya desacuerdos y discusiones variopintas,
algunas lejos de terminar en tono amigable. Te plantearás cosas como: ¿en realidad estoy haciendo lo que quiero?
No sé… ¿seré feliz así?
Todavía
puedo pintártelo peor, créeme. Habrá días en los que seas cien amigos para tu amigo y a ti, amigo, te escuchen cero amigos. Más de una vez pensarás que
estás solo, que estás cansado, que solamente quieres tumbarte y dormir. Dormir hasta que desaparezca ese excesivo frío o calor que te inunda hasta el pensamiento.
Habrá momentos en los que te acuerdes de esas personas que ya no están y tu alma se llenará de nostalgia y de tristeza, porque su tranquilizadora presencia quedará ya sólo en tu cabeza.
Por supuesto habrá otros cuando, por encima de todo, esa persona que es por mil razones el centro de tu
mundo hará que los cimientos que lo sostienen se muevan y te hagan
trastabillar. Quizá entonces tus pasos se vuelvan atropellados, así como los
latidos de un corazón que se encoge de miedo.
Te diré una
cosa: la vida no es fácil. Porque si fuera fácil sería tan aburrida que
pedirías bajarte del tren antes de que terminara de sonar la última canción. La vida está llena de
retos porque nacemos para aprender a afrontarlos.
Y, a veces,
te equivocarás. Y llorarás una y mil veces por los errores que hayas cometido.
Pero cuando mires atrás, tiempo después, lo único que saldrá de ti será una
sonrisa – de las verdaderas-.
Cada
obstáculo, cada piedra en el camino es una forma de demostrar – y, sobre todo,
de demostrarte – que, aunque cueste, puedes con todo.
No siempre
será tarea sencilla ponerte a estudiar metafísica,
claro que no, por Dios. Ni tampoco te apetecerá ver la cara de tu jefe todos
los días. Pero, la realidad, la auténtica realidad, es que cada segundo de tu
vida que inviertes haciendo algo, por poco que te guste, te está ayudando a
crecer.
Para serte
sincera, cada vez que haces algo que no te gusta estás creciendo mucho más por
el mero hecho de que es doblemente satisfactorio superar un reto difícil que
una nimiedad. No lo olvides cuando llegue una mala experiencia.
En cuanto a
las personas, todos somos bastante complejos. Todos vivimos a nuestro ritmo,
ritmo que a veces se compagina para que podamos llegar a bailar juntos.
Nuestros límites se entrecruzan y se enredan, y así es como comienzan las
historias de amor. Lo que quiero que sepas es que no vas a estar solo. Nunca
estamos del todo solos.
De repente,
llega ese mensaje, esa llamada o esa visita que te alegra el día. Y todos los
problemas parecen esfumarse porque los fragmentas en trocitos para compartir,
como pequeños bombones de chocolate.
Nunca vas a
estar solo. Porque las personas nacemos para estar en compañía, para rodearnos
de personas maravillosas que nos hacen vivir y sentir. Porque, aunque a veces te cueste
creerlo, has nacido para ser feliz.
The June.
No hay comentarios:
Publicar un comentario