domingo, 1 de junio de 2014

Habla la experiencia.


Nacemos para ser felices

Te contaré algo: has nacido para ser feliz. Claro que esta importante tarea no va a ser fácil, te lo aseguro. Te demostraré por qué.

Habrá mañanas oscuras y gélidas – a decir verdad, todos tus amaneceres a excepción de los periodos vacacionales, puentes y festivos – en las que sonará el despertador y pensarás: ¿en serio me tengo que ir? Con lo a gusto que estaba yo viajando en sueños

Probablemente, eso te parecerá el fin del mundo. Te costará creerme cuando te cuente que todo puede complicarse bastante en el momento en que salgas a la calle. El tiempo será demasiado frío o demasiado cálido y no dejarás de pensar en esa amante fiel que se ha quedado tal cual la dejaste: tu cama.

Y, por sorprendente que te parezca, las cosas aún podrán ir peor. Porque cabrá la posibilidad de que pases por una jornada entera de clases que terminan convirtiéndose en un mero y molesto zumbido para tus oídos. O tendrás un jefe que se empeñará en multiplicar las demandas como panes, aun sabiendo que puede que no tengas los recursos de tiempo o de formación necesarios para poder hacer frente a sus peticiones. O, simplemente, la vida en sí misma resulta tan difícil ahora mismo que estás haciendo algo que no te agrada. Algo que no te llena. Algo que no te deja sonreír. Y no me refiero a esa sonrisa fingida que todos sabemos dibujar de vez en cuando, sino a una que sientas como una fuerza imparable que desde dentro hacia fuera te hace vibrar, y reír.

Es probable que en tu casa haya diferentes opiniones respecto a las rutas que has decidido tomar en tu vida. Es posible que haya desacuerdos y discusiones variopintas, algunas lejos de terminar en tono amigable. Te plantearás cosas como: ¿en realidad estoy haciendo lo que quiero? No sé… ¿seré feliz así?

Todavía puedo pintártelo peor, créeme. Habrá días en los que seas cien amigos para tu amigo y a ti, amigo, te escuchen cero amigos. Más de una vez pensarás que estás solo, que estás cansado, que solamente quieres tumbarte y dormir. Dormir hasta que desaparezca ese excesivo frío o calor que te inunda hasta el pensamiento.

Habrá momentos en los que te acuerdes de esas personas que ya no están y tu alma se llenará de nostalgia y de tristeza, porque su tranquilizadora presencia quedará ya sólo en tu cabeza.

Por supuesto habrá otros cuando, por encima de todo, esa persona que es por mil razones el centro de tu mundo hará que los cimientos que lo sostienen se muevan y te hagan trastabillar. Quizá entonces tus pasos se vuelvan atropellados, así como los latidos de un corazón que se encoge de miedo.

Te diré una cosa: la vida no es fácil. Porque si fuera fácil sería tan aburrida que pedirías bajarte del tren antes de que terminara de sonar la última canción. La vida está llena de retos porque nacemos para aprender a afrontarlos.

Y, a veces, te equivocarás. Y llorarás una y mil veces por los errores que hayas cometido. Pero cuando mires atrás, tiempo después, lo único que saldrá de ti será una sonrisa – de las verdaderas-.

Cada obstáculo, cada piedra en el camino es una forma de demostrar – y, sobre todo, de demostrarte – que, aunque cueste, puedes con todo.

No siempre será tarea sencilla ponerte a estudiar metafísica, claro que no, por Dios. Ni tampoco te apetecerá ver la cara de tu jefe todos los días. Pero, la realidad, la auténtica realidad, es que cada segundo de tu vida que inviertes haciendo algo, por poco que te guste, te está ayudando a crecer.

Para serte sincera, cada vez que haces algo que no te gusta estás creciendo mucho más por el mero hecho de que es doblemente satisfactorio superar un reto difícil que una nimiedad. No lo olvides cuando llegue una mala experiencia.

En cuanto a las personas, todos somos bastante complejos. Todos vivimos a nuestro ritmo, ritmo que a veces se compagina para que podamos llegar a bailar juntos. Nuestros límites se entrecruzan y se enredan, y así es como comienzan las historias de amor. Lo que quiero que sepas es que no vas a estar solo. Nunca estamos del todo solos.

De repente, llega ese mensaje, esa llamada o esa visita que te alegra el día. Y todos los problemas parecen esfumarse porque los fragmentas en trocitos para compartir, como pequeños bombones de chocolate.

Nunca vas a estar solo. Porque las personas nacemos para estar en compañía, para rodearnos de personas maravillosas que nos hacen vivir y sentir. Porque, aunque a veces te cueste creerlo, has nacido para ser feliz.


The June.


  


No hay comentarios:

Publicar un comentario