martes, 2 de septiembre de 2014

Habla la experiencia.

Historia de una noche en vela

¿Cómo llegamos a entrar en ese mundo tan nuestro en el que estamos total y absolutamente protegidos? ¿Somos conscientes de estar atravesando una barrera invisible hacia nuestro alter ego? Cae la noche, llega el sueño. Cerramos los ojos y desaparece el ruido, se va el miedo.

Comienza la aventura de vivir en un universo paralelo. Nada es como en vigilia, cambian incluso los colores, las caras y los recuerdos. Nadamos, volamos, caemos. Todo es más fácil. ¿Parece más fácil? No sé tú, pero yo nunca leo estos cuentos enteros.

En algún momento me muevo, y tú te mueves. En algún punto nos encontramos. Abriendo los ojos o continuando el trazo de los sueños. Puede que me estés acompañando en una batalla campal, no lo recuerdo. Puede que, simplemente, tu sonrisa me esté esperando al otro lado de un mar eterno.

Entonces despierto. ¿O me despiertas? Siento más que se altera tu psique que tu cuerpo. Es quizá por esa conexión extraña que tengo contigo. No te gusta el curso que está siguiendo la historia y te revuelves entre las sábanas, protestando firmemente por ello. La verdad, si sonrío es porque para mí es como si te viera hacerlo.

Despiertas. Aún hay miedo en tus ojos, esos que tienen fuerza de sobra para brillar en la penumbra de una habitación. Pero estás cerca, estás bien, ya se ha ido. La historia acaba, vuelve el sueño. Empezamos de nuevo. ¿Un ciclo entero?

¿Quién sabe? En cualquier caso, te siento conmigo. Oigo tu respiración y tu latido. Duermo tranquila. Duermo contigo.



The June.

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