martes, 16 de septiembre de 2014

Historias de amor.

Danielle

Quise escribir una historia de “ni sin ti, ni contigo”. De “donde hubo fuego, quedan cenizas”. De “como el perro del hortelano”. De “vete y déjame ir”.

Quise recordar que fuimos, pero no somos. Que te veo, pero ya no te quiero. Que, pese a todo, dejaste algo dentro de mí.

Te mentiría si te dijera que te he olvidado. Pero también mentiría si te dijera que te pienso. Pero te veo, y ahí estás. Sigues siendo parte de ese recuerdo nunca acabado, de ese libro nunca cerrado que de vez en cuando me da por abrir.

Y me pregunto: ¿qué sentido tiene? ¿Estaré del todo loca o afirmar que estoy cuerda será demasiado decir?

A veces pienso que el mundo no está hecho para ser comprendido. Las cosas van y vienen, vienen y se van. Supongo –o eso dicen-, que es la gracia de vivir.

Sin embargo, aquí estás. Vuelvo a verte de frente. Ahora te has convertido en ese pedazo de tierra prohibida, tierra que alguna vez fue prometida; te has convertido en lluvia de abril.

Aquí estás. Eres un buen recuerdo. El recuerdo de algo que fue… ¿Qué puedo decir? Mejor tren pasado que perdido.

Dicen que todo pasa por algo. Aquí estás, con tu mirada fija en algún lado. Aquí estoy yo, buscándole el sentido.


The June. 

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