Nina
No entraré a
discutir en detalle lo que puede ser o no ser una relación perfecta.
Viajábamos, soñábamos y hacíamos planes de futuro juntos. Jamás cruzamos una
mala palabra. Nunca encontramos razón alguna para discutir.
Quizá porque
yo era como un torbellino, siempre en movimiento. Una ráfaga de aire llevándole
allá donde fuera, conmigo. Él era el sosegado, el tranquilo. Yo era una especie
de discoteca de verano, él un antiguo vinilo.
Pero
entonces llegó. Un día, sin esperarlo. Tan hecho a mi medida, tan alocado, tan
lleno de vida. Era mi yo masculino, una locura personificada, un choque frontal
del destino.
Un choque
frontal que, ya con la primera mirada, hizo que se tambalearan los cimientos de
lo que hasta aquel entonces yo había considerado mi relación perfecta. Mi mundo, mis sueños, mis ilusiones de futuro
se venían abajo… Y no puedes ni imaginar la frustración que todo ello conlleva.
¿Cómo
explicar un final sin una trama? ¿Cuál sería el argumento a emplear? La falta
de amor, sin duda. Amor del de verdad, por supuesto. Y no porque no quisiera al
que por aquel entonces era aún mi pareja, sino porque mi corazón latía de forma
demasiado acompasada cuando le veía. Ya no despertaba esa sonrisa tonta con sus
mensajes de buenas noches. Miraba hacia adelante, sí, pero en mi futuro ya no
le veía.
Fue duro,
porque habíamos vivido tanto y tantas cosas juntos, que decirle adiós supuso
desprenderme de una parte de mí misma. Una parte de mi alma que siempre
recordaría que tuvimos una relación perfecta, y que él era bueno, perfecto.
Pero no para mí.
Mi
torbellino me estaba esperando. Me había estado esperando desde el primer
momento, siempre intentando hacerme feliz, siempre sonriendo. Siempre esperando que llegara la ocasión en que pudiera regalarme un beso.
Con él lo
bueno era muy bueno. Lo malo duraba lo que dura en una sartén un pedazo de
hielo. Chocábamos y nuestros roces acababan convirtiéndose en arrebatos que nos
llevaban a un séptimo cielo. Con él no existía el frío, ni el invierno. Sólo el
tiempo que pasábamos recuperando los meses que estuvimos deseando tenernos.
The June.
Muy bueno <3
ResponderEliminarMuchas gracias, Esther. :)
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