Relaciones
de dependencia
Los
límites que existen entre la necesidad y la dependencia son muy frágiles. El
necesitado se siente oprimido y abrumado, mientras que quién necesita se vuelve
vulnerable y delicado.
Se
ha hablado mucho de la persona dependiente, pero ¿qué ocurre cuando quién
depende de ti es tu pareja, un amigo o un familiar? En primer lugar es
importante no retroalimentar esa relación de dependencia. A veces creemos que
la solución es complacer por completo las carestías del otro, pero así lo único
que conseguimos es hacerle un flaco favor. El círculo vicioso se va a seguir
manteniendo y lo que es aún peor, nos vamos a ver tan involucrados en este
callejón que la sensación de culpabilidad nos va a impedir en un futuro poder
negarnos a las peticiones del otro.
Para
poder romper con este bucle va a ser necesario transmitirle a la otra persona
mis propias necesidades, delimitar los límites entre la completa absorción y la
total independencia. Tan malo es depender por completo del otro, como no saber
apoyarnos en los demás. No consiste en que no nos impliquemos en las
actividades del otro, el problema reside cuando olvidamos que nosotros también
tenemos nuestras necesidades, cuando nada de lo que hacemos se corresponde con
nuestros propósitos y objetivos.
En
ocasiones, el problema reside en cómo expresarle a la otra persona que nos está
agobiando y censurando. Cuando llegamos al límite simplemente explotamos y lo
decimos todo de malas maneras, atacando a la otra persona, diciéndole que nos
cansa y nos amarga. Por ello es mejor expresarlo desde una primera persona, usando
el “Yo necesito que…”, “Cuando me haces todas esas exigencias siento que no
tienes en cuenta mi punto de vista…”
Las
relaciones de dependencia se sustentan por ambas partes de la cuerda, de ambas
partes por tanto depende que el cambio se pueda llevar a cabo.
The June
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