martes, 11 de febrero de 2014

Psicología para todos




Relaciones de dependencia


Los límites que existen entre la necesidad y la dependencia son muy frágiles. El necesitado se siente oprimido y abrumado, mientras que quién necesita se vuelve vulnerable y delicado.

Se ha hablado mucho de la persona dependiente, pero ¿qué ocurre cuando quién depende de ti es tu pareja, un amigo o un familiar? En primer lugar es importante no retroalimentar esa relación de dependencia. A veces creemos que la solución es complacer por completo las carestías del otro, pero así lo único que conseguimos es hacerle un flaco favor. El círculo vicioso se va a seguir manteniendo y lo que es aún peor, nos vamos a ver tan involucrados en este callejón que la sensación de culpabilidad nos va a impedir en un futuro poder negarnos a las peticiones del otro.


Para poder romper con este bucle va a ser necesario transmitirle a la otra persona mis propias necesidades, delimitar los límites entre la completa absorción y la total independencia. Tan malo es depender por completo del otro, como no saber apoyarnos en los demás. No consiste en que no nos impliquemos en las actividades del otro, el problema reside cuando olvidamos que nosotros también tenemos nuestras necesidades, cuando nada de lo que hacemos se corresponde con nuestros propósitos y objetivos.

En ocasiones, el problema reside en cómo expresarle a la otra persona que nos está agobiando y censurando. Cuando llegamos al límite simplemente explotamos y lo decimos todo de malas maneras, atacando a la otra persona, diciéndole que nos cansa y nos amarga. Por ello es mejor expresarlo desde una primera persona, usando el “Yo necesito que…”, “Cuando me haces todas esas exigencias siento que no tienes en cuenta mi punto de vista…”


Las relaciones de dependencia se sustentan por ambas partes de la cuerda, de ambas partes por tanto depende que el cambio se pueda llevar a cabo.  



The June

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